
Tres muchachas de Murfreesboro (Tennessee) montan en 2006 un grupo para dar salida a una pasión compartida, el viejo y clásico country, el de The Carter Family, Uncle Dave Macon, Hank Williams, The Louvin´ Brothers… Tres años después ya telonean a Dan Auerbach (The Black Keys), comparten gira con The Strange Boys y cautivan al público de festivales como South By Southwest y Bonnaroo, protagonizan artículos en “The New York Times”… Todo eso gracias a un directo desenfadado, de diversión pura y toque sinvergüenza -ahí se refuerzan con un batería, mientras ellas intercambian voces e instrumentos de cuerda-, y a un disco homónimo de debut que combina originales con versiones vaqueras. Lo hace sin poner su admiración por el género cowboy en primera línea, sino rebozándola con un ataque garagero deshilachado y adhesivo. De hecho abren el disco con un “Red Light Love” que tiene más de Buzzcocks que de country. En la primavera de 2011 ha salido su segundo álbum, “Screws Get Loose”, en el que la actitud y el sonido, y hasta su imagen, sin olvidarse nunca de Joey Ramone, se presentan más abiertas (a los grupos de chicas de los 60, al guitarreo surf-punk y a estructuras de canciones que hacen imaginar a unos The Quarrymen queriendo ser Patsy Cline y no Buddy Holly). Las mismas de 2009, pero crecidas y espabiladas (aún más).