El británico Nick Garrie es el autor de ese disco sublime que es “The Nightmare of J. B. Stanislas”. Una obra que, como el “Smile” de Brian Wilson, está rodeada de una historia fascinante.
“The Nightmare of J. B. Stanislas” se publicó en Francia en 1970, tras quedarse prendado del talento de Garrie el productor Eddie Vartan (hermano de la glamurosa Sylvie), a través del sello DiscAZ (compañía de Brigitte Bardot o Michael Polnareff). Sin embargo, poco después de ver la luz, Lucien Morisse, el propietario de la discográfica se suicidaría, quedando el disco relegado a un injusto ostracismo.
Habría que esperar hasta 2005, cuando las escasas copias existentes de aquella tirada original ya eran joyas para coleccionistas, para que el disco fuera reeditado en compacto gracias al sello Rev-Ola. En 2010 el sello madrileño Elefant Records le haría justicia con una edición de lujo con motivo de su cuarenta aniversario.
El disco es un precioso compendio de pop barroco y psicodelia, con ecos de Donovan, Nick Drake, The Pretty Things del “Emotions”, The Beatles, The Kinks del “VillageGreen”, Scott Walker o los Small Faces más campestres. Una auténtica delicia, una obra maestra.
En los años posteriores, convertido ya en un artista de culto, Garrie continuó facturando trabajos de gran nivel compositivo. Colaboró con el compositor francés Francis Lai, con quien grabaría el single “Un instant de vie” y el álbum “Suitcase Man” bajo el nombre de Nick Hamilton y con la producción de Paul Samwell-Smith (bajista de The Yardbirds).
Con la entrada del nuevo siglo, un rejuvenecido Nick Garrie entra en contacto con la escena musical escocesa, principalmente con Ally Kerr, Francis MacDonald y Norman Blake (de Teenage Fanclub) y Douglas T. Stewart (de BMX Bandits) quienes lo animan a retomar su carrera, y en 2009 publica a través de Elefant “49 Arlington Gardens”, un disco estupendo que nos muestra a un Garrie absolutamente en forma.
En Valencia, Garrie estará acompañado por Llum. Bajo este nombre encontramos a Jesús Sáez, quien tras una década tras la batería en Polar, decidió dar rienda suelta a su intensidad creativa y lanzarse en solitario en un proyecto que bebe tanto del pop-folk de los 60, como de los crooners más elegantes de la historia, del swing o de contemporáneos como Jens Leckmany Richard Hawley. Su disco “Limelight” (Jabalina, 2012) es uno de los mejores trabajos del curso anterior y escuchar sus canciones en directo supondrá el aperitivo perfecto de una velada que promete ser inolvidable.




