Si en una marmita lisérgica mezcláramos a Albert Pla con Quique González, el resultado sería Ángel Stanich. Pero este enigmático músico es aún más que eso: con sus canciones cinematográficas pobladas de personajes inquietantes, cada día suma más fans que le siguen al grito de uno de sus himnos: “¡Metralleta Joe!

Nuestro protagonista es un ser inquietante. Su vida es un misterio, por eso ya hay quien le apoda “el ermitaño del pop”. Se llama Ángel Stanich y es el antipostureo en persona; no es amigo de las entrevistas y tampoco le verás en fiestas posando en los photocall. Si alguna vez te enteras de que actúa en algún garito, te recomendamos que corras a verlo antes de que se llene hasta la bandera, porque, a pesar de ser un tipo escurridizo, Stanich va sumando cada vez más y más seguidores.

¿Quién es y de dónde viene? En Internet hay desperdigados algunos datos sobre la biografía de este personaje reservado y enigmático: llegó desde Santander –o como él mismo la llama, “Sun Thunder”- para instalarse en Valladolid, donde entró a formar parte de la escena local. Una noche de domingo Stanich cayó en el Open Mic Pucela que organiza Javier Vielba, cantante de Arizona Baby, con quien hizo buenas migas. Ése fue el comienzo no sólo de una bonita amistad, sino también de una relación creativa que daría sus frutos en conciertos y grabaciones.

Suena a… Como si Bob Dylan si hubiera caído en una marmita de LSD o, como comentó un buen día el periodista Santiago Alcanda (Como lo oyes, Radio 3), a un cruce entre Quique González y Albert Pla –palabras que suscribe el que firma estas líneas-. En las letras de Stanich se
mezclan inquietantes narraciones cinematográficas con momentos de un surrealismo entrañable. Sus canciones se convierten en historias con personajes que cobran vida propia: el Outsider, el Coyote, Metralleta Joe, Miss Trueno ’89… También hay episodios tóxicos en los que a veces el músico destila humor negro –”Despierto en un burguer /No sé qué hora es / […] Yo no vuelvo a beber / Yo no vuelvo a beber / LSD…” (El cruce)- y otras, versos más crudos –”Ya tuve mi chute / Corre en la piel / Aún sigo en mi nube / No puedo caer” (El cruce)-. ¿Quieres más referencias? El rico universo Stanich también está poblado por gente como Neil Young, Robert Johnson, Bukowski oJim Morrison.
Te sorprenderá… La efervescente suma de unas letras surrealistas e ingeniosas con una capacidadinterpretativa genuina. Al principio, su voz te hace levantar las orejas como un conejillo alertado por la presencia de su depredador -piensas: ¿pero qué es esto?- Después, intrigado, quieres seguir escuchando y, al final, enganchado, necesitas saber cómo continuará la historia en la siguiente estrofa. Stanich se ha anotado un logro complicado: escribir en castellano cantando/contando cosas interesantes y consiguiendo una sonoridad especial. En su música hay surrealismo -”Cine de serie B. Una road rodando en tu pelo / Saco un ticket de tus labios” (Miss Trueno ’89)-, momentos lisérgicos–”Camino ácido mezclaste en un enlace peptídico” (Camino ácido), road movie hecha canción –”Huída en vertical. Llegamos hasta Kilburn / Tuvimos que besar los labios al peligro” (La noche del Coyote)- ylosers con clase –“” yo siempre tan triste, / a la par que elegante, / te tiré un saludito / sin ni siquiera mirarte” (El ‘Outsider’). Hacía mucho tiempo que no se escuchaban unas letras tan buenas en el rock ibérico. Veneno, Auserón, Vega, Canta, Pla, González… ¡Ahora añadamos a Stanich a la lista!

 

Julio Ródenas para Rolling Stone España

http://rollingstone.es/noticias/view/caras-nuevas-ngel-stanich-el-ermitano-del-pop