

La vida tiene estas cosas: montas un grupo y ni caso; se disuelve el grupo y uno de sus componentes es mundialmente celebrado, y gracias a eso, el resto de sus excompañeros comienza a recibir atención. A grandes rasgos, esa es la historia de Megafaun, al menos la historia reciente. Los hermanos Brad y Phil Cook crearon este grupo tras la ruptura de De Yarmond Edison, pero el mundo empezó a prestar atención en serio solo cuando se supo que habían sido socios de Justin Vernon, alias Bon Iver. Su tercer álbum, Megafaun (Crammed / Karonte) aporta una vuelta de tuerca al americana: a veces suena como si a los Fleet Foxes los hubiera abducido un ovni y a veces suena como si ese ovni lo pilotaran los Byrds. Las abstracciones de antaño han dejado paso a las canciones, que absorben el calor sureño de Carolina del Norte, estado en el que se establecieron hace tiempo. Coincidiendo con el anuncio de una gira española que les llevará por varias ciudades.
Rafa Cervera (El País)